jueves, 16 de septiembre de 2010

EL MAL LLAMADO MERCADO LABORAL ESPAÑOL

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Digo mal llamado "mercado laboral" porque para que haya mercado tiene que haber oferta y demanda de un bien o servicio.


En España faltan empresas y seguirán faltando porque no se fomenta el espíritu emprendedor como medio de vida y como contribución al crecimiento económico.


Al mismo tiempo, millones de personas demandan un empleo, porque éste será su principal fuente de ingresos (tanto en el presente como en el futuro). Para optar a este puesto de trabajo, han realizado un esfuerzo inversor en una determinada formación durante la primera cuarta parte de su vida. El empleo significa, además de un sueldo, un horario, unas vacaciones, el cobro de unos trienios, el seguro de paro y de formación...,lo cual les dará estabilidad económica.


Sin embargo, la oferta de empleo es prácticamente inexistente. En primer lugar porque, como ya hemos comentado, faltan empresas. En segundo lugar, porque las empresas que hay (tradicionalmente empleadores) han optado por recurrir a otro tipo de contratos. Durante los últimos quince años las empresas ofrecen un contrato por obra o servicio, un contrato mercantil, un contrato de autónomo o un contrato de autónomo económicamente dependiente, o simplemente nada.



Es decir, se demanda lo que no se ofrece y se ofrece lo que no se demanda. Así es imposible lograr una cantidad y un precio de equilibrio. En consecuencia, la tasa de paro en España es siempre superior a la de paises de nuestro entorno. Actualmente representa el 2% de la tasa de paro mundial.



Durante los últimos treinta años los sucesivos gobiernos españoles se han esforzado por solucionar este desequilibrio y en mitigar sus efectos más inmediatos, como es la reducción del consumo de bienes y servicios (que a su vez genera más desempleo), déficit público, etc.. Con este fín, han reformado la normativa laboral en varias ocasiones, siempre intentando fomentar la contratación de trabajadores por medio del abaratamiento de la futura rescisión del contrato laboral. Estas medidas deberían haberse complementado con otras, incluso educativas, a través de las cuales se potencie la creación de empresas, ya que la falta de empleadores es el verdadero problema.



Pero nuestros gobernantes, sus asesores y los miembros del parlamento, no tienen la necesidad de buscar un empleo ni de contratar los servicios de nadie para que su empresa funcione. Y en consecuencia, no conocen el problema. Si no conocen el problema, es muy difícil solucionarlo.

2 comentarios:

  1. Muy buen artículo. Es un memorando integro sobre la historia y presente de nuestro mercado de trabajo, tanto en lo público, educativo/formativo como en lo privado empresarial. Excelente nivel para tu primera participación en el blog. Enhorabuena Lucia!!!

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  2. Es una pena el despilfarro de capital humano que se está permitiendo este país.
    Profesionales como tú, Lucía, no pueden ni deben estar desaprovechados.
    Enhorabuena por el artículo.

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