miércoles, 15 de septiembre de 2010

Cómo arruinar una bodega

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Todos conocemos el boom que ha tenido este negocio agricola-industria-patrimonial. En muchos casos objeto de diversificación empresarial, a modo de negocio de autorealización personal de los gestores, inversores, o en muchos casos como huida hacia adelante de viticultores tradicionales que antes explotaban simplemente sus producciones de viñedo. El precio de los vinos D.O. ha subido como la espuma en la decada previa a esta crisis.

Os voy a comentar lo fácil que es quebrar tu bodega, sobre todo si es de pequeña dimensión y no se abrén las miras, pero esto le puede suceder a cualquier bodega que se haya fundado con el "pie cambiado":

# Aportar poco capital / fondos propios (subvenciones también vale... mejor tenerlas que no, por su puesto) y # financiarse con un elevada ratio de deuda bancaria.

Esto implica mantener en muchos casos estructuras de financiación débiles con patriminios netos < o igual al 10%, con apalancamientos con deuda bancaria del 70-80%.

# Pensar que la solvencia es la valoración/tasación de las instalaciones/bodega y sus fincas de viñedo son suficientes para financiar la inversión en expansión o ampliación de la bodega.

Esto sólo ayuda a conseguir mejores condiciones de financiación (en plazo, puede que hasta de tipo de interés y posibilidades de refinanciación), pero no da seguridad de ser capaz de atender el vencimiento de las cuotas de préstamos.

Como profesional he visto muchos casos de bodegas que no paran de pedir financiación, con lo cual el efecto es el de pagar deuda con nueva deuda, y eso ya no le vale a la banca, nunca debiera haber servido.

# Concentrar toda la deuda con una entidad, o incluso el no hacerlo (pues cuando se debe mucho dinero el banco, el problema pasa de ser del acreedor para estar la pelota en la casa de la Banca como se dice en la jerga financiera). Una refinanciación siempre es más sencilla con pocos interlocutores/bancos, pero hay que buscar el equilibrio pues si tu única entidad ya no te da nada más, es dificil empezar de 0 el contacto con otras entidades con la CIR llena de riesgo directo e indirecto (tanto de la bodega como de los socios-fiadores o mercantil patrimonial instrumentada ad-hoc), y a ver con que garantías eficaces disponibles ofrecer.

# No saber/ser capaz de exportar vino. Exportar sin margen o tan si quiera exportar.

# Carecer de planes de negocio empresarial sólidos. Que marquen una estrategia valida para la dimensión y posibilidades reales, y con esto un autocontrol de la inversión y su deuda.

# No hacer una gestión eficaz del día a día ni de las fases de inversión. Los gastos a pagar son muchos y la maduración del vino es la que es (jovén, crianza, reserva,...). No parece sostenible tener una bodega con inversión en activo de 1,5 MM€ y unas ventas de 250 M€. Es necesario autofinanciar parte de las nuevas inversiones con recursos autogenerados de actividad o completado con ampliaciones de capital.

# Esperar que la compra-venta de nuestra bodega nos quite todas las deudas vivas y nos jubilé a lo grande, con nivel de marajá. Las operaciones están paradas, hay mucha diferencia entre lo que piden los compradores y lo que pagarían compradores interesados, normalmente hasta llegar a suponer la segunda un 50% de la valoración pedida por el que vende, o menos aún. El Grupo N. Rumasa de Ruiz-Mateos bien sabe lo que es apretar en el precio de compra para adquirir empresas del sector alimentación al borde de la quiebra y poner luego en valor esos activos como buenamente pueden y saben (marcas, fábricas, personal, etc.)

Bueno, al final todo esto queda muy "etereo", ir comentando y debatimos situaciones y posiciones.

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