jueves, 25 de octubre de 2012

Entidades financieras e Instituciones públicas mal administradas

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Esta semana publicabamos en FinancialRed un "remix" de ejemplos de la mala administración tanto en el sector público y en el sector privado / bancario español, muestra de la falta de valores, ética profesional y ambiciones personales por encima de los intereses de los ciudadanos o accionistas respectivamente en estos casos (administración pública y banca privada).

No cabe duda de que en tiempos de crisis, salen a la luz las carencias de gestión y administración tanto en el sector público como en el privado, dentro del cual es muy evidente la situación de los bancos, replica exponencial de la situación de la economía real de un país.

Repasamos un par de ejemplos de líderes de los sectores privados y autonómicos venidos a menos. Empecemos por el banco. 

Popular, un verdadero banco malo

Si semanas atrás informábamos sobre las dudas que mantiene abiertas la constitución del banco malo para España, no cabe duda que la realidad es que en España ya teníamos muchos bancos malos antes que este sirva la redundancia.

Respasemos los últimos movimientos tácticos de su cúpula directiva.
Coincidiendo con la emisión del informe de la firma de auditoria extranjera, Oliver Wyman, para los bancos españoles, casualmente Banco Popular salió muy mal parado en este informe, que le ha marcado una necesidad de capital superior a los 3.000 mil millones de euros en escenarios macroeconómicos negativos.

El informe de Oliver Wyman de finales de septiembre obligó a Banco Popular a suspender el pago de dividendos y a anunciar la citada ampliación de capital, lo cual llevo a la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) a tener que suspender la cotización de sus acciones en el mercado bursátil (el 1/10/2012).

Coincidentemente sólo un día después de que cerrar su campaña de captación de depósitos Gasol a nivel retail en sucursales, unos depósitos que apenas remuneraban un 0,25% menos que los pagarés del banco al mismo plazo.

Esto demuestra que Banco Popular, como casi todos, es un banco eminentemente oportunista, o lo que es lo mismo especulador, en su estrategia, y ahora el tiempo juega en su contra pues tiene que presentar inminentemente un plan de desinversiones y recapitalización para no ser inyectado con fondos públicos, intervenido y pasar a ser supervisado por el nuevo órgano de Supervisión Bancaria Europeo que también será una institución de nueva creación, de la mano del banco malo español.
Banco Popular ante esto ha anunciado una ampliación de capital con un descuento en la valoración de las nuevas acciones de hasta un -70% (a 0,40 euros) menos que la cotización actual (hoy día 8/10/2012 cotiza a 1,47 euros).

Casualmente hay muchos inversores que entre 2008 y 2009 compraron la acción del Banco Popular cuando bajó de 7 euros en Bolsa (que era aproximadamente el precio correspondiente a lo que se suponía como equivalente con su valor contable en libros), por lo que el menoscabo de sus directivos a sus accionistas es bárbaro. Meros gestores mediocres que se aferran a sus asientos.

Nada más y nada menos que por no perder su asiento en la dirección de Popular en caso de que reciban ayudas públicas para su recapitalización.

Por ahora, Banco Popular para afrontar su día a día mantiene ofertas de pasivo de alta rentabilidad (4,50%) para dinero nuevo a través de sus marcas de banca electrónica bancopopular-e y Oficina Directa.

Cataluña, un rescatado rebelde

Dejamos a un banco mal gestionado para pasar a una administración pública mal administrada y resultona: Cataluña… cuantos más fondos pide al fondo de rescate para las autonomías articulado por el Gobierno de España, más ruido hacen por su independencia. ¿Quizás para desviar la atención por una gestión nefasta de los recursos públicos en una de las comunidades en que más impuestos y tasas regionales se abonan?

Cataluña, ese rescatado rebelde, recuerda a Grecia. Ahora mismo es menos viable que nunca su escisión, salvo que se les regalen activos y se les apliquen quitas de deuda, algo sin duda no querrán afrontar, quieren ser como Grecia, pero quedarse en el euro, lo cual es más inviable aún,¿ eso es lo que quieren sus políticos?

Hacer ruido por hacer ruido para cubrir su mala gestión, también me recuerda a los Ruiz-Mateos con Nueva Rumasa, que para pagar la deuda de los pagarés su esperanza es cubrirlo con un hipotético-ficticio litigio que les indemnice por la intervención de sus empresas hace décadas.

¡Cuanto Quijote hay en este país!

En definitiva, si Escocia tiene su referendum para 2014, Cataluña y País Vasco no querrán ser menos. Un paso más en la escisión, falta de unidad y rumbo en las naciones europeas, frente a una crisis en Europa sin precedentes, que llevará a sus jóvenes a tener que emigrar de continente durante lo que queda de década y otra más.

En la práctica, pocos economistas han salido a defender la tesis del independentismo catalán, y los que lo han hecho como Xala i Martí ha sido con la boca pequeña, con intervenciones en su mayoría en catalán, dirigida a la minoría, a los independentistas catalanes.

Sin embargo, varios empresarios, los no nacionalistas (los que ya se han quitado la mascara), están empezando a alzar la voz, como J.M. Lara, presidente de grupo Planeta, el grupo de medios encabezado por Antena3, advirtiendo que si Cataluña se escindiera finalmente de España sus empresas tendrían que tener sede en España y abandonar Cataluña.

Los efectos serían negativos para las cuentas catalanas como refrendan diversos investigadores y profesores de economía, grupo de economistas al que me sumo.

Pero como este sería su problema, quizás debiéramos esperar diez años a requilibrar las cuentas nacionales y entonces pasar a pensar en dejar volar solas al país vasco y catalán.

Y es que el País Vasco bajo la misma atmósfera central en España destaca por todo lo contrario que Cataluña, austeridad y saber hacer, sin problemas de deuda ni déficit.

El problema de Cataluña no es España, si no otra vez más sus administradores y dirigentes políticos.

No conformándose estos con haber realizado, y estar realizando, una gestión ridícula (pregunten a los farmacéuticos catalanes), tratan de aprovechar la inestabilidad económica y social para defender sus intereses particulares, los de sus egos, frente a su indignado pueblo, la ciudadanía catalana, que por su parte no para de registrar salidas de personas a través de la emigración de jóvenes catalanes al extranjero.

Imagen: finanzzas

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