jueves, 30 de junio de 2011

Eliminar las emociones en la Bolsa

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Pregunta: ¿Se puede eliminar la parte emocional del trading?

Comencemos por el principio y veamos juntos si podemos llegar a alguna conclusión sobre ese tema.

¿Para qué querríamos eliminar la parte emocional? Bueno, de entrada una persona que esté atrapada por el miedo, que tema perder, a la que le asuste quedarse fuera de una operación, que sea impulsiva... quizás tome decisiones que no sean a favor de su mejor interés, sino a favor de su parte emocional.

¿Cómo es que ciertas emociones pueden dificultar nuestra operativa? El mecanismo es sencillo. Nuestro cerebro está estructurado en partes diferenciadas que se encargan de ejecutar ciertas funciones. Algunas de estas partes las tenemos en común con casi todos los demás animales, por ejemplo la amígdala, que se encarga, entre otras cosas de ayudarnos a sobrevivir ante estímulos amenazadores.

Para simplificar podemos decir que hace que huyamos, o de que ataquemos, cuando nos vemos en peligro. El cerebro necesita un sistema muy rápido para tomar decisiones efectivas
en caso de amenaza y la amígdala entra en juego antes que otras estructuras cerebrales más sofisticadas como en neocortex.

Vas andando por un bosque tranquilo y de repente escuchas una rama que se rompe a tus espaldas, inmediatamente el corazón te palpita, tus pupilas se dilatan y tus músculos se tensan listos para salir corriendo. Luego te giras y ves que es un cervatillo y todo vuelve a la normalidad... Esa primera respuesta la ha generado la amígdala que ha dado la orden de inundar tu sistema sanguíneo con una serie de hormonas como el cortisol y la adrenalina.
El reconocimiento de la fuente de sonido como un cervatillo, y la etiqueta "no-peligroso", ha sido realizado por otras partes del cerebro entre las cuales el lóbulo prefrontal y el neocórtex que utilizan circuitos más lentos.

Es importante, desde el punto de vista de la supervivencia, que puedas tomar decisiones inmediatas y no razonadas ante las amenazas. No tiene sentido esperar tranquilamente a ver si la fuente de sonido es de un cervatillo o de un feroz depredador. Necesitas estar preparado para la acción y de hecho esto es lo que hace la amígdala. Luego tus procesos cognitivos superiores se encargan de tranquilizarte si es el caso.

Cuando estás operando en el mercado y sientes miedo, tu cuerpo puede actuar de la misma forma, bloque tu percepción, hace que tu corazón palpite con fuerza y las decisiones que tomas pueden ser de atacar o de huir. Si por ejemplo has entrado en una operación y el mercado se gira en tu contra, la adrenalina corre por tus venas porque sientes que estás apunto de sufrir una pérdida, el precio se acerca a tu stop, te saca de la operación y se lleva tu dinero, te acaban de atacar, así que ¿lucharás? ¿o te quedarás tan tranquilo porque sabes que el resultado de cualquier operación tomada de forma individual no es representativo?

Ese es el reto. La emoción estará siempre presente en el trading. Somos humanos y sentimos. Disponemos de un conjunto de estructuras fantásticas que nos han permitido sobrevivir y que nos permiten experimentar el mundo de formas muy sofisticadas. El problema es que nacemos sin manual de instrucciones y tenemos que aprender por nuestra cuenta.

Si hemos crecido arropados por una familia bien estructurada, quizás hemos desarrollado una relación con nuestras propias respuestas emocionales bastante equilibrada. Si por el contrario hemos nacido en un entorno complejo y desestructurado, sin modelos de referencia óptimos, si alguno de nuestros padres o de nuestros tutores no ha sabido hacer frente a sus propias respuestas emocionales de manera equilibrada, quizás nuestra capacidad esté mermada.

Mi punto de vista es que habrá siempre una parte emocional en nosotros. Una persona centrada, equilibrada, tranquila está sintiendo cierto tipo de emociones, no es que sea insensible, es más bien que las emociones que abraza son mejores en la medida en que favorecen el logro de sus objetivos: desde el centro uno puede tomar decisiones más acertadas.

Cuando estamos operando es importante que nos libremos del paradigma del miedo para evitar que nuestra amígdala secuestre nuestra razón, como dice Daniel Goleman. Operar y no sentir miedo no es lo mismo que operar sin emoción. Lo que queremos es entender cómo nos generamos el miedo, qué hacemos con nuestra mente para ver el mercado como una amenaza. No puedes operar si tienes miedo. Puedes, pero no deberías porque sencillamente no estarías actuando a favor de tu mejor interés al ponerte en una situación donde las decisiones las tomará tu amígdala y no tu razón.

¿Cómo lograr erradicar el miedo de tu operativa? Comprendiendo que no existe amenaza alguna. Que el mercado no va a por tu dinero, el mercado se despliega indiferente a tu posición. No es un depredador que va a por ti, sino más bien un flujo de oportunidades que solamente permite que participes asumiendo un riesgo de pérdida porque el resultado de cada operación es incierto y siempre será incierto.

Si comprendes esto, si verdaderamente has llegado a entender que para averiguar si una oportunidad de inversión es o no favorable a tus intereses tienes que pagar un precio en forma de prima de riesgo, y estás gestionando ese riesgo conforme a los parámetros establecidos por tu money management (básicamente estás asumiendo un riesgo inferior al 2% de tu capital) entonces no hay amenaza alguna. Da igual si el mercado va a tu favor o en tu contra en una operación determinada. Hará lo que tenga que hacer. Si te saca de la trade no pasa nada porque esa era una opción que estabas abrazando. En ese caso centrarás tu foco de atención en encontrar otra oportunidad y en manejar tu riesgo.

Si por el contrario sigues pensando que el mercado va a por ti, que es algo personal, que te tiene manía... ahí estás aun en el paradigma del miedo y NO DEBES OPERAR. No operes desde el miedo, es absurdo pensar que puedes ganar si tienes miedo. No puedes. No lo lograrás. Ese camino te lleva al precipicio, a la frustración permanente y a la ruina.

El sufrimiento, a diferencia del dolor, es algo que producimos con nuestra mente al interpretar cierta información como injusta, inadecuada, o contraria a nuestras expectativas. Cambia tus expectativas. ¿Puedes perder en una operación cualquiera? Claro que sí. Puedes perder o puedes ganar. Nadie lo sabe. Nadie. Así que, si la posibilidad de la pérdida es real, ¿por qué preocuparte de si pierdes o no? El camino no es ese. El camino es disponer de un sistema con esperanza positiva y limitarte a aplicarlo de forma sistemática. No tienes que vengarte de mercado, no tienes que huir de la amenaza, más bien tienes que entender que para ganar de forma consistente el camino pasa por salir del paradigma de la amenza y operar de forma sistemática con las probabilidades a tu favor.

Mi punto de vista es que puedes desarrollar el centro necesario aceptando que no existe amenaza. Para poder ganar tienes que participar, cuando participas arriesgas, si arriesgas puedes perder, perder forma parte de ganar, si tienes las probabilidades a tu favor cada pérdida hace que estés más cerca de una ganancia.

vC

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